jueves, 1 de febrero de 2018

Enviamos cajas llenas de esperanza. III Recogida solidaria para campamentos de desplazados en Siria

     

      El pasado siete de enero leíamos en Facebook que la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS) hacía un llamamiento que nos devolvió a la realidad tras las fiestas:
     
      “EMERGENCIA HUMANITARIA EN SIRIA
      Rif Hama y RIf Idlib sufren estos días intensos ataques por tierra y aire que están provocando la huida de miles de civiles. Las ONGS sirias esperan el desplazamiento de más de 250.000 personas de las zonas bombardeadas. Nuestra contraparte, Sham el Jair, ha recibido -solo en los últimos cuatro días- 63.000 desplazados, cifra que va en aumento según pasan las horas y por eso nos piden ayuda urgente.”

      Ante esta situación angustiosa, en la primera reunión del año de nuestro Grupo Escolar tomamos la decisión por tercera vez  de convocar una recogida solidaria para las personas desplazadas en el interior de Siria, para que AAPS les haga llegar lo que podamos reunir.
      Las fechas de la recogida serán entre el 5 y el 9 de febrero, de 9 a 21 h., en el IES Juan de Herrera (Carretera de Guadarrama s/nº de San Lorenzo de El Escorial (Tfno.: 918902470).
      En el cartel que hemos diseñado para esta nueva campaña, veréis que anunciamos que hacen falta mantas, almohadas, productos de higiene, alimentos infantiles y otros alimentos no perecederos que no contengan cerdo ni vayan en frascos de cristal (hace mucha falta harina).
      No recogemos ropa, por instrucciones de la AAPS. 
    Si algún Centro educativo, entidad  o asociación decide sumarse a nuestra iniciativa, agradeceremos que se traigan los productos clasificados por tipo, en cajas (de las que tiran en los supermercados, por ejemplo) e identificando cuál es la identidad que los entrega.
      

      Por otro lado, están abiertas las inscripciones para la carrera por Siria en Madrid, que llega a su tercera edición. Será el 18 de febrero y, como en años anteriores, hay  recorrido de cinco o de diez kms., y dorsales "cero" para quienes no quieran o no puedan correr. Pueden inscribirse menores con permiso de sus responsables familiares, y también necesitan gente voluntaria.
      Si podéis difundirlo, seguramente mucha gente se animará a colaborar. 


     Con ocasión de esta nueva campaña, por fin editamos uno de los microrrelatos que se crearon en el taller del Festival del 4 de noviembre "Por un hogar para los niños de la guerra en Siria". Su autor es Guillermo, un alumno de 3º de ESO, que ha sabido reflejar la situación de caos del protagonista, y empatiza con el horror que puede sentir Mikael, quizá de su edad, uno de los muchos menores que ve trastornada su existencia por la guerra: 

ME PREGUNTO CUÁL SERÁ EL FINAL DE ESTE CAPÍTULO DE DOLOR, SUFRIMIENTO Y DOLOR... 
POR GUILLERMO GUTIÉRREZ
      "Me llamo Mikael. Al menos ese es el nombre que mis padres, a los cuales hace meses que no veo, me pusieron. 
      Hace escasamente cuatro meses mi vida cambiaría drásticamente de rumbo. 
      Era una seca noche de verano, el sol hacía tiempo que se había escondido tras los altos edificios de la ciudad, el polvo seco inundaba el ambiente, y secaba mi garganta. 
      Volvía a casa por la calle principal, que se encontraba extrañamente vacía, aceleré el paso con los nervios a flor de piel. Algo me decía que nada estaba bien. Tanto silencio, tan pocas luces...
    De repente un fogonazo, seguido de un ruido atronador. Caí impulsado por una fuerza descomunal que rompía los cristales de los coches y las casas, haciendo saltar alarmas por todos lados. 
      Conseguí incorporarme y, al girarme, el corazón se me encogió. Todo un edificio había sucumbido bajo una explosión y varios de los alrededores ardían desenfrenados. El terror que sentí en ese momento, paralizó todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo. Tardé unos segundos en reaccionar, lo justo para apartarme de la trayectoria de una roca que cayó a escasos centímetros de mí.       
      Corrí tan rápido como pude a mi casa, pero al llegar allí, descubrí con horror que mis terrores más profundos se habían hecho realidad. Donde antes se alzaba un alto edificio lleno de balcones y luces, ahora ya solo quedaban escombros. Con la incertidumbre acerca de si mis padres habían sobrevivido o no, caminé por la ciudad sin rumbo fijo ni destino claro.  
      A las pocas horas pude incorporarme a un grupo de personas que viajaban hacia Europa. Ahora ellos son mi amigos, mis compañeros de penurias, incertidumbres y alegrías. Así comenzó mi historia, y ahora, día tras día, me pregunto cuál será el final de este capítulo de dolor, sufrimiento y temor hacia el mundo al que nos acercamos cada día más." 


No hay comentarios:

Publicar un comentario